CASI SIN LATIDO

Hoy que no hay a quien besar,

a quien decirle te quiero

ni a quien poder abrazar,

me doy cuenta que me encuentro solo.

Que no hay quien con amor piense en mí

ni tenga ganas de verme,

que no hay ganas de despertar,

sólo de la gente esconderme,

pues estoy solo

con nadie más que mi alma compadeciéndose de mi

agonía

al ver que mi respiración casi desaparece,

al no tener por quien suspirar ni agitarse al calor de su

presencia.

Que mi existencia es cada vez más inútil

y para el mundo casi dejo de existir.

¿Acaso hay alguien que pueda quererme limpiamente y

sin traiciones,

por un largo tiempo y sin malas interpretaciones?

Ojala lo haya porque mi corazón casi deja de latir.

Mauro